
Esta semana un cliente me manifestó la necesidad de ampliar la
memoria RAM de su PC, equipada con uno de los primeros
Intel Pentium 4 que salieron allá por el 2000 (el Willamette); un Pentium 4 de 1,4 GHZ y su correspondiente placa madre
Intel.
El problema radica en que esas
placas madres solo aceptaban módulos de memoria en formato
RIMM (Rambus), que supuestamente en esa época estaban llamadas a ser el reemplazo de los
DIMMs convencionales. Con el paso de los meses, ya hacia el 2001 y 2002 se vió que nada de esto iba a ocurrir: Los fabricantes de placas madres no Intel dotaron a los mismos de
chipsets para soportar Pentium 4 y en el diseño del
PCB se incluyó los clásicos bancos DIMM, con lo cual las memorias RIMM comenzaron a pasar al olvido antes de que lograran imponerse.
Actualmente el formato DIMM está conviviendo sus últimos días con el formato
DDR, de hecho desde hace unos 3 años ya no se fabrican mas placas madre que soporten a DIMM; o sea perduraron unos 4 años más de que supuestamente iban a durar en el mercado.
Volviendo al caso del cliente en cuestión, el panorama no es alentador: Los módulos RIMM no se consiguen, no hay manera de encargarlos siquiera a algún proveedor; y la única posibilidad que le queda es conseguirlos en el mejor de los casos en un sitio de subastas on line... solución que ya se probó, localizando un solo oferente.
Por eso, siempre que uno tenga la necesidad de adquirir tecnología emergente, es necesario evaluar la posibilidad de que lo que se esté adquiriendo pueda ser una tecnología no perdurable o no escalable en el mediano o corto plazo, por lo cual siempre es aconsejable esperar un tiempo, y dejar que ese tipo de tecnología se asiente, salga al mercado y sea utilizada; el mercado mismo hará la selección y determinará luego a aquel que pueda esperar un poco, el camino correcto a seguir en la adquisición o no de determinada solución.